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30
Jul 2018

Valora, cree y ama incondicionalmente

Recientemente Guatemala Próspera recibió nuevamente a nuestro amigo
y aliado John C. Maxwell en Guatemala, quien durante 4 días brindó un
Seminario denominado ¨Influencia para Inspirar¨ a miles de personas en
Ciudad de Guatemala, Retalhuleu y Quetzaltenango. Cada vez que
tenemos el privilegio de recibir a John, los días se pasan más rápido de lo
normal por la cantidad de actividades a las que le solicitamos que asista,
la cantidad de Seminarios que imparte y el cuidado de los detalles que
conlleva organizar la logística de su agenda en el país.
Por eso, he aprendido a aprovechar los valiosos momentos en los que,
estando en privado con el equipo, él empieza a reflexionar en voz alta
sobre algún tema y como buen líder, a enseñar profundas lecciones de
manera sencilla y elocuente. Uno de mis momentos favoritos es durante
los recorridos de una locación a otra, porque John se sienta en el vehículo,
toma su Tablet digital, descansa un par de minutos leyendo (una de sus
actividades favoritas) y empieza a conversar con quienes estamos a su
alrededor.
De una de esas conversaciones he tenido una de las lecciones más
importantes que hoy quiero compartir con ustedes. John nos empezó a
comentar a Mark Cole, CEO de sus compañías y a quien le dedicó el
prólogo de su último libro, y a mí, sobre una lección que le dio su padre. Él
dijo: ¨mi padre me enseñó que debemos siempre valorar, creer y amar
incondicionalmente a las personas¨.
Veamos cada punto por separado. ¿Cómo podemos valorar a las personas
a nuestro alrededor? Bueno, en el diccionario la palabra valorar se define
como ¨reconocer o estimar el valor, el mérito o las cualidades de una
persona o cosa¨. O sea que para valorar es necesario reconocer que esa
persona tiene características importantes…pero ¿en base a quién? Este
reconocimiento de valor se realizará siempre en base a mis percepciones
personales, en base a mis creencias. Si yo creo que ser amable es
importante, valoraré la amabilidad de una persona. Si yo creo que ser
confiable es importante, valoraré a una persona que demuestra ser
honesta y confiable.

Aquí viene la segunda palabra clave para valorar y es estimar. Podemos
entonces, en la búsqueda de valorar a alguien, estimar ese valor en base a
mis prioridades. Por ejemplo ¨Juan es educado, pero no es confiable¨,
dicho de otro modo ¨Juan es educado, pero no confío en él, por lo tanto no
tiene mucho valor para mí¨. Y de esa manera vamos agregando
ingredientes que vamos mezclando en una vasija con el nombre de cada
persona a nuestro alrededor.
Esta definición también muestra que iniciamos reconociendo y estimando
el mérito de las personas. Pero el mérito ¿en base a qué rasgo? Para mí
puede tener mérito algo tan pequeño como decir buenos días, tan
importante como el mérito de ganar una medalla. Alguien más de repente
no ve la importancia de decir buenos días, pero sí reconoce el mérito de
un premio como una medalla. Y por último, dice que vemos las
características de una persona. Si nos damos cuenta, entre las
características de una persona puede estar un concepto como ¨íntegro¨ u
otro como ¨tenaz¨.
En conclusión, para valorar a una persona es necesario saber que todos
tenemos algo especial, que debemos buscar lo positivo en los demás,
enfocándonos en su ¨valor¨ intrínseco, no en sus defectos. Valorar a las
personas con todo y las cosas que no comparto. Valorar a las personas
independientemente de su edad, raza, rasgos físicos, nivel educativo o
económico. Todos somos humanos. Para valorar a las personas, podemos
ejercitar el agradecimiento hacia lo que ellos hacen por nosotros,
reconociendo la importancia de su vida y de su papel en la nuestra. Desde
agradecer a nuestra pareja por lo que hace por la familia, como agradecer
en la cafetería a la persona que nos llevó el café hasta la mesa y añadirle
valor diciendo ¨su trabajo hizo que mi día hoy fuera mejor, gracias¨.
Veamos ahora el segundo punto y es el de creer en las personas. Esto
requiere de confianza y perdón continuo. Confianza en ellas, en sus
cualidades, confianza en que lograrán lo que se proponen. Perdón
continuo porque todo ser humano podemos equivocarnos pero lo
importante es que les demos otra oportunidad, que creamos en ellos,
aunque a veces ellos no crean en sí mismos.
Y el tercer punto que el padre de John C. Maxwell le enseñó es acerca de
amar incondicionalmente a las personas. Este punto me marcó por

completo, porque entendí que el amar a los demás no debe tener
¨condiciones¨, y debemos comprender que aún con defectos y errores, aún
cuando las personas nos hayan herido, no hayan llegado a las expectativas
que teníamos de ellos, siguen siendo tan humanos como tú y yo. ¨Yo
también me equivoco¨, ¨lo que pensé de esta persona ahora puede que
alguien lo haya pensado de mí¨…entonces ¿por qué no darles nuestro
amor incondicional y misericordia?
Valoremos a todas las personas a nuestro alrededor, agreguémosles valor
cada vez que tengamos oportunidad con palabras de afirmación,
positivas, de agradecimiento. Creamos en las personas, en su potencial de
alcanzar metas más allá de los límites mentales que ellos mismos se
habían puesto y empujemos su liderazgo. Y amemos incondicionalmente,
porque así nos ama Dios a nosotros.
Yazmín Di Maio
Directora de Relaciones Públicas
Guatemala Próspera

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