¿Por qué hablar de valores?

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Sabemos la importancia de inculcar valores desde temprana edad. Pero, ¿qué ha pasado en nuestra sociedad? Debemos de reconocer que en los últimos 60 años ha habido avances extraordinarios, estamos más sanos, la expectativa de vida ha subido, producimos de manera  más eficiente alimentos, ha habido avances extraordinarios en la tecnología y de muchas maneras la calidad de vida del mundo ha subido.

En los últimos 25 años la tecnología ha dado un salto espectacular, hoy podemos decir que un habitante de bajos ingresos en San José Poaquil tiene mejor comunicación que la que tenía un Presidente de un país desarrollado en los años 1990.

Si ha habido tantos avances, entonces ¿por qué las estadísticas indican que el porcentaje de jóvenes que ingresan en la Universidad en Latinoamérica, es del 42% comparado con el 75% en los países desarrollados? Nos dicen además que el 60% de nuestros jóvenes trabajan en la economía informal. En América Latina vive solo el 8.7% de la población mundial pero tenemos 28% de los asesinatos que ocurren en el mundo. La tasa de homicidios en nuestra región es cuatro veces mayor que el promedio mundial, entonces nos preguntamos: ¿Los valores serán intangibles o están extremamente ligados a estas estadísticas? ¿Si podemos cambiar nuestra forma de pensar y dirigirla hacia el bien común, podremos cambiar estos números?

Las estadísticas en América Latina tienen que ver mucho con lo que se está discutiendo hoy en los centros de investigación y las mejores Universidades del mundo, que dicen; es cierto, el mundo ha tenido una evolución extraordinaria en los últimos 60 años pero ha habido un elemento de la creación que se ha quedado atrás y es el elemento más importante: el ser humano. Por eso se está empezando a hablar de una reingeniería en las ciencias sociales, la psicología, la antropología y la sociología. De ahí la importancia de retomar el tema personal, empezando por mí a generar una transformación genuina hacia un cambio positivo en mi entorno social. Quizás conocemos los Valores, pero éstos se han quedado relegados en la práctica a través de un autismo sociológico, que nos vuelve poco empáticos con lo que sucede a nuestro alrededor.

La pregunta que queda por formularnos es: ¿Está la transformación en mí o en alguien más?

Fuente: Foro Forbes Latinoamérica, Los nuevos paradigmas empresariales, 2014.